Un enfoque estratégico para la protección de la propiedad intelectual a nivel mundial
Mientras ordenaba mi bandeja de entrada, me topé con un antiguo correo electrónico que había enviado a un cliente español que había contratado a nuestro bufete de abogados para proteger su propiedad intelectual en todo el mundo. El texto que figura a continuación procede de nuestro correo electrónico inicial, en el que se detallaba lo que proponíamos hacer para proteger la propiedad intelectual de esta empresa a nivel mundial.
- Cómo determinar dónde registrar tu propiedad intelectual: Es probable que queramos proteger las marcas registradas de tus nombres de marca, tus logotipos y algunos o todos los nombres de tus productos en todos los países en los que se fabrican o venden tus productos, o en los que mantienes operaciones comerciales significativas. Para ello, es importante que pienses con antelación. ¿Hay mercados en los que tengas previsto entrar en un futuro próximo? Probablemente sea una buena idea proteger ahora tus derechos de propiedad intelectual en esos países.
- Priorizar tus activos de propiedad intelectual: Juntos deberíamos evaluar qué elementos de tu propiedad intelectual merecen la inversión. Para nosotros, como abogados, es fácil sugerirte que registres toda tu propiedad intelectual, pero si tienes un producto que genera 15 000 dólares en ventas anuales en Vietnam, probablemente podamos omitir ese país, a menos que tengas previsto llevar a cabo allí alguna iniciativa que pueda aumentar tus ventas. Pero, en este momento, probablemente no merezca la pena dedicar tiempo y dinero a intentar proteger unas ventas anuales de 15 000 dólares, sobre todo porque, cuanto menores sean sus ventas en un país determinado, menor será el riesgo de que alguien le robe su propiedad intelectual en ese país.
- Mecanismos de protección: Por lo general, esto implica el registro de marcas comerciales, derechos de autor o patentes. Una empresa de bebidas con sede en Estados Unidos, por ejemplo, registró una marca comercial para el diseño exclusivo de su botella y patentó su proceso de filtración propio, garantizándose así dos niveles de protección.
- Contratación estratégica: Los contratos pueden ofrecer garantías adicionales en materia de propiedad intelectual. Hay que tener en cuenta los acuerdos de licencia, los acuerdos sobre secretos comerciales, los acuerdos NNN (no divulgación, no uso, no elusión), los acuerdos de confidencialidad y las cláusulas de no competencia. Un ejemplo de ello es un acuerdo de licencia que redactamos para un cliente con un socio europeo, que incluía cláusulas específicas sobre el uso de la propiedad intelectual y las sanciones por infracción.
Medidas no jurídicas para reforzar la protección de la propiedad intelectual
- Mantener las tecnologías clave a nivel local: Mantener las tecnologías y los procedimientos críticos dentro de tu propio país, en la medida de lo posible, puede reducir la exposición a riesgos. Una bodega española a la que asesoramos mantuvo su proceso de fermentación exclusivo como un secreto muy bien guardado dentro de sus propias instalaciones.
- Limitar el acceso a la información sensible: Limita el acceso a la información clave a un pequeño grupo de personas de confianza. Piensa en ello como la filosofía de «menos es más» en lo que respecta a la difusión de la información.
- Diseño de productos a prueba de copias: Un diseño ingenioso puede disuadir la copia. Un cliente del sector de la electrónica diseñó sus productos con componentes a medida difíciles de replicar, lo que supuso una capa adicional de protección contra la imitación.
- Compartimentación de la producción: Al distribuir las diferentes fases de producción entre varias entidades, se reduce el riesgo de que un único fabricante adquiera todos los conocimientos técnicos. Este enfoque fue utilizado con éxito por un cliente dedicado a la fabricación de piezas especializadas para el sector de la automoción.
- Externalización diversificada: externalizar diferentes componentes a distintas empresas. De este modo se minimiza el riesgo de que un único proveedor se convierta en competidor.
- Procesos rigurosos de contratación y formalización de contratos: Realizar una verificación exhaustiva de los empleados y socios comerciales en todo el mundo. Asegurarse de que firmen acuerdos de confidencialidad y de no competencia. Una empresa tecnológica a la que asesoramos implementó rigurosas comprobaciones de antecedentes y cláusulas contractuales para todas sus contrataciones internacionales.
- Llevar a cabo una selección rigurosa de proveedores y distribuidores: Seleccionar socios que tengan que velar por su propia reputación. Incluir cláusulas de protección de la propiedad intelectual en los contratos. Por ejemplo, un cliente del sector de la cosmética solo colaboraba con proveedores que tuvieran un historial demostrado de respeto a los derechos de propiedad intelectual.
- Seguimiento del panorama de la propiedad intelectual: Mantente al tanto de las actividades de tus competidores en materia de propiedad intelectual para evitar imitaciones. Por ejemplo, implantar un sistema de seguimiento de las solicitudes de registro de marcas puede resultar de gran utilidad.
- Defender tus derechos: Vigila atentamente las infracciones de la propiedad intelectual y actúa con rapidez. La solidez de tus derechos de propiedad intelectual depende de tu compromiso a la hora de hacerlos valer.
Resumen:
Asegurar tu estructura jurídica y operativa es fundamental, pero eso es solo el principio. La gestión proactiva de tu propiedad intelectual es un proceso continuo de movimientos estratégicos y contramedidas. Las protecciones jurídicas son cruciales, pero integrar estrategias no jurídicas en tu arsenal puede reforzar significativamente tu defensa global de la propiedad intelectual.
Aunque establecer un marco jurídico y operativo sólido es esencial para proteger tu propiedad intelectual, esto no es más que el comienzo de lo que debería ser un proceso dinámico. A medida que te adentras en nuevos mercados y desarrollas productos o servicios innovadores, debes reevaluar y reforzar continuamente tus estrategias de propiedad intelectual. Proteger tu propiedad intelectual no se reduce a batallas legales y trámites burocráticos; se trata de fomentar las innovaciones e ideas fundamentales que aportan a tu empresa su ventaja competitiva.
Los matices de la protección de la propiedad intelectual traspasan las fronteras. Es fundamental mantenerse informado sobre la legislación internacional en materia de propiedad intelectual y sobre la legislación de los países en los que opera y adquiere sus productos, y adaptar sus estrategias de propiedad intelectual en consecuencia. Colabore con expertos, aproveche las nuevas herramientas y tecnologías para supervisar las infracciones de la propiedad intelectual y fomente dentro de su organización una cultura que valore y proteja la creatividad intelectual.
Al integrar medidas tanto legales como no legales en una estrategia coherente, no solo te posicionas para defender tus activos actuales de propiedad intelectual, sino que también allanas el camino para que prosperen las innovaciones futuras. En materia de propiedad intelectual, más vale prevenir que curar. Mantente proactivo, mantente informado y sigue adaptando tu estrategia a tu situación actual en materia de propiedad intelectual.
Poner en orden tus asuntos legales y operativos no evitará, evidentemente, todos los problemas relacionados con la propiedad intelectual, pero es un primer paso necesario.






