Cannabis en Oregón: un buen comienzo

Dirigir un negocio relacionado con el cannabis es difícil y muchos fracasan. Estas iniciativas fracasan por un sinfín de razones, aunque los propietarios suelen culpar, ante todo, a los problemas relacionados con la legislación federal. Es cierto que la legislación federal crea un entorno difícil para los negocios del cannabis (cuestiones fiscales, saturación del mercado, limitaciones geográficas, etc.), pero la prohibición federal también ha mantenido al margen a los grandes inversores, lo que ha dado a las pequeñas empresas una ventaja inicial real.

En mi opinión, tras haber sido testigo de numerosos fracasos espectaculares ycaídas acámara lentaen los últimos años, la mayoría de los resultados negativos se deben a una combinación de los siguientes factores: 1) un entorno jurídico y normativo complejo, 2) mercados saturados y 3) errores de los operadores.

Una empresa emergente del sector del cannabis no puede controlar los dos primeros aspectos mencionados anteriormente, pero debería ser capaz de gestionarlos. El tercer aspecto es harina de otro costal. Los márgenes de error suelen ser muy estrechos para la mayoría de las empresas de cannabis, y los errores propios son difíciles de superar. En esta entrada del blog se analizan los cinco errores más graves que seguimos observando en las empresas de cannabis en fase inicial —concretamente en Oregón— y se ofrecen sugerencias para evitarlos.

1. No haber calculado adecuadamente los plazos para la obtención de las licencias

La Asamblea Legislativa de Oregón aprobó el año pasado una moratoria sobre las nuevas solicitudes de licencias de marihuana. Esto significa que quienes deseen entrar en el mercado deben hacerlo mediante la compra de activos o acciones a los titulares de licencias ya existentes. La OLCC cuenta con un pequeño equipo de investigadores especializados en cambios de titularidad que colaboran tanto con los compradores como con los vendedores en estas transacciones. Según los plazos actuales publicados, las solicitudes presentadas durante la primera semana de abril se están asignando y revisando en estos momentos. Por lo tanto, aún quedan algo más de dos meses.

¿Significa esto que una nueva empresa que se incorpore al mercado puede esperar obtener la licencia dos o tres meses después de firmar el acuerdo? No, en absoluto. Lo habitual es que el proceso dure unos cinco meses. Así es como funciona:

  • Una vez asignada una solicitud, el investigador de la OLCC encargará inevitablemente al comprador que se ocupe de las solicitudes de información, las tareas pendientes, etc.
  • Una vez aprobado, el expediente se remitirá a un inspector, tras lo cual se programará una inspección y es posible que surjan más tareas pendientes.
  • Por último, la OLCC aprobará la nueva solicitud de licencia, momento en el que el comprador podrá abonar el importe de la misma y se rescindirá la licencia del vendedor.

Por regla general, las solicitudes de cambio de ubicación suelen tardar más en tramitarse que las compras de licencias «in situ». Sin embargo, muchos de estos procesos duran entre cinco y siete meses en cualquier caso. La clave para los compradores es invertir el menor capital posible durante ese periodo de espera.

Cabe señalar que las ventas de negocios relacionados con el cannabis no son las únicas que llevan su tiempo. He visto cómo se retrasaban muchas ventas de negocios ajenos al sector del cannabis debido a problemas con la diligencia debida, negociaciones de contratos de alquiler, la resolución de detalles en los acuerdos finales, etc. En el sector del cannabis de Oregón, a esa lista hay que añadir los requisitos de verificación administrativa y de divulgación de información.

Por último, añadiré que los retrasos suelen deberse (aunque no siempre) al comprador, ya sea por la estructuración inicial del negocio, la cumplimentación de los formularios de la OLCC, la presentación de las huellas dactilares, etc. Una vez más, los compradores deben establecer plazos realistas para evitar una sangría de efectivo durante esta fase, y deberían plantearse seriamente contar con alguien que haya pasado ya por el proceso de cambio de titularidad. Se trata de un proceso singular y requiere cierta destreza.

2. No recurrir a un abogado para adquirir una licencia o un negocio. Además, pagar a abogados para que agilicen tu solicitud ante la OLCC.

Hace un par de meses, escribí una entrada titulada«Por favor, no utilicen los contratos de los agentes inmobiliarios». La escribí tras haber tenido que lidiar con tres o cuatro transacciones que salieron mal en un breve espacio de tiempo, todas ellas debido a que los agentes proporcionaban formularios reutilizados para las transacciones de la OLCC. Para ser justos, hay que decir que las transacciones problemáticas no siempre tienen que ver con los agentes. Muchos compradores y vendedores improvisan estas transacciones de una forma u otra. Recomiendo contratar a un abogado cualificado para que les ayude con ellas.

El lugar donde se puede ahorrar algo de dinero en la obtención de licencias es el proceso de solicitud de la OLCC. La filosofía de nuestra oficina de Portland siempre ha sido no malgastar los anticipos de los clientes en abogados que realizan tareas administrativas: queremos que la gente tenga éxito para poder trabajar con ellos durante años. Por ese motivo, contamos con asistentes jurídicos especializados en licencias que ayudan a tramitar estas solicitudes de forma eficiente y experta. Los abogados solo intervienen en situaciones excepcionales. La conclusión es que las nuevas empresas deberían reservar sus presupuestos legales para el trabajo que no pueden realizar personas que no sean abogados.

3. Previsiones ilusorias

En 2025, todo el mundo sabe que no vas a vender tu marihuana a 2000 dólares la libra en Oregón. Sin embargo, seguimos viendo previsiones poco realistas a lo largo de toda la cadena de suministro.

No deberías prever un sueldo de seis cifras para ti mismo. Deberías evitar los contratos de alquiler y las condiciones de financiación abusivas, y las deudas a toda costa, si puedes. Deberías ser consciente de que es probable que la marihuana no pase a la Lista III este año, y que el artículo 280E del Código de Rentas Internas seguirá mermando los márgenes. Deberías comprender que los estándares del sector pueden ser bajos, y que los proveedores y otras partes a veces te defraudarán.

En resumen, es fundamental que analices bien el mercado y definas tus expectativas antes de lanzarte, sobre todo si vas a recibir inversión y asumes el riesgo legal que ello conlleva. Una licencia de cannabis en Oregón no es un billete de la lotería, sobre todo en 2025.

4. Cuestiones laborales

Por la razón que sea, las prácticas laborales suelen ser deficientes en las empresas del sector del cannabis. Hay un par de aspectos importantes que conviene tener en cuenta.

En primer lugar, las acciones de los empleados, aunque no estén autorizadas, pueden dar lugar a la revocación de la licencia en Oregón. Esto significa que debe asegurarse de quesus empleados conozcan bien las normas de cumplimiento y que debe supervisarlos.

Lo segundo que hay que tener en cuenta es que la legislación laboral es compleja y parece cambiar con tanta frecuencia como las normas sobre la concesión de licencias de cannabis. Cuando surge un conflicto, los tribunales y los organismos administrativos suelen dar la razón a los empleados, por lo que es importante mantener tu equipo en orden.

5. Acuerdos comerciales deficientes (o inexistentes)

No hace falta una pila enorme de documentos complicados para poner en marcha un negocio de cannabis. Eso sí, sí que se necesitan los elementos básicos, y esos acuerdos deben estar bien pensados y ser sólidos.

Si alquilas un local, hazte con un contrato de alquiler específico para el sector. Si vas a constituir una sociedad de responsabilidad limitada (S.L.), elabora un acuerdo de funcionamiento que abarque los aspectos importantes para tu negocio, como la gestión, el reparto de beneficios, el protocolo a seguir en caso de que alguien ponga en peligro la licencia de la OLCC, etc. O, si tienes un acuerdo de marca blanca, asegúrate de que se definan claramente todos los procesos y la titularidad de la propiedad intelectual. Y la lista sigue.

Poner en marcha un negocio puede resultar caro, y la gente suele escatimar en cuestiones legales. Sin embargo, casi todos los litigios relacionados con el cannabis que mi bufete está gestionando actualmente (y hay muchísimos en este momento) se deben a contratos defectuosos y a que las personas operan de manera informal en ese sentido. Los contratos, redactados de forma razonable y a medida, deberían formar parte de cualquier plan de negocio nuevo, y no tienen por qué suponer un gran gasto. Estos contratos establecerán tanto las directrices como las expectativas del negocio, y funcionan como un seguro cuando las cosas salen mal.

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