
Robert Hooke, uno de los científicos e inventores más importantes de la historia, consumía cannabis ya en el siglo XVII. Consideraba que la marihuana era motivo de risa, no de miedo:
Él [Robert Hooke] fue posiblemente la persona más inventiva que jamás haya existido... Hooke descubrió la célula al observar un trozo de corcho con uno de sus propios inventos: el microscopio compuesto. Se adelantó casi 200 años a algunos aspectos de la teoría de la evolución de Darwin. Hooke también mejoró el telescopio. Los dibujos que realizó de los cuerpos astronómicos que observó dan fe de su asombrosa precisión. Después de que el gran incendio destruyera el centro de Londres en 1666, Hooke se asoció con el arquitecto Christopher Wren para rediseñar y reconstruir la ciudad. Hooke fue el experimentalista más destacado de su época. Utilizando resortes en espiral, dedujo la ley de la elasticidad, conocida hoy como la ley de Hooke. Perfeccionó la bomba de aire, lo último en tecnología de la época, y la utilizó para experimentar con la respiración y el sonido. Y experimentó con el cannabis. Informó en una reunión de la Royal Society que un amigo suyo, capitán de barco, «había experimentado con él tantas veces que no hay motivo para temerlo, aunque posiblemente sí para reírse».
Esta cita es deNeil deGrasse Tyson en Cosmos.
La ciencia favorece la legalización del cannabis.






