A continuación se muestra una lista de los comodines de China, al menos por hoy.
Hay que tener en cuenta que, cuando una baraja contiene un comodín, el efecto de este es algo que se puede predecir. El comodín cambia las reglas, pero todos los jugadores saben que, tarde o temprano, aparecerá, y pueden trazar sus planes y estrategias basándose en ello. Esto es clave: comprender los riesgos y, a continuación, tomar medidas para minimizar el impacto devastador que puede derivarse de que esos riesgos se hagan realidad. De este modo, una consideración cuidadosa de los comodines es esencial para la planificación de las empresas que trabajan actualmente con la República Popular China. No se puede eliminar el riesgo, pero sí se puede reducir su impacto.
Estas son las posibilidades que veo ahora para China:
1. El Dow y otros mercados bursátiles estadounidenses siguen reaccionando negativamente ante las diversas noticias sobre el aumento de los aranceles y otros problemas comerciales entre Estados Unidos y China. Si los mercados sufren una caída grave en los próximos meses, a la Administración Trump le resultará difícil seguir manteniendo una postura dura en materia comercial con China. Lo mismo ocurre con el perjuicio económico que ha sufrido el sector agrícola estadounidense. Este sector es uno de los principales apoyos del presidente Trump. El impacto negativo en los estados agrícolas también podría suavizar la postura de EE. UU. frente a China.
2. La situación en Hong Kong se prolonga desde hace más de dos meses, sin que se vislumbre una solución. El Gobierno de la República Popular China ya ha culpado a Estados Unidos y a Taiwán de los disturbios y ha advertido a los manifestantes de Hong Kong de que no inicien una revolución de colores (el mayor temor del PCCh). La República Popular China ha concentrado a 12 000 policías antidisturbios en la frontera y el Ejército Popular de Liberación está en alerta. Si la República Popular China emprende una acción militar en Hong Kong, el impacto en el comercio será inmediato y grave. Es probable que Estados Unidos, Japón, Australia y Europa impongan sanciones contra China, lo que perturbaría el comercio durante muchos años.
3. El mar de la China Meridional y el estrecho de Taiwán se están «caldeando». Buques armados y aviones de combate de varios países se están desplazando por esta región, desafiando abiertamente las afirmaciones de la República Popular China de que tales movimientos están prohibidos. En esta situación caótica, podría estallar fácilmente un conflicto armado por error debido a las acciones de oficiales militares locales «impulsivos». Tengamos presentes el incidente del Golfo de Tonkín y el caso del Canal de Corfú. Uno condujo a una guerra caliente y el otro a una guerra fría. Cualquiera de las dos cosas podría ocurrir aquí.
4. China ha comenzado a importar petróleo de Irán, desafiando abiertamente las sanciones de Estados Unidos. El incumplimiento de las sanciones contra Irán es el motivo por el que Estados Unidos ha prohibido las ventas a Huawei y ha detenido a Meng Wanzhou en Canadá. Estados Unidos podría imponer sanciones a las empresas que importan petróleo iraní. Y lo que es más importante, Estados Unidos podría imponer sanciones a los bancos chinos que financian estas operaciones petroleras. Algunos en Estados Unidos han llegado incluso a proponer una opción «nuclear» en la que las entidades y los bancos implicados quedarían excluidos de los sistemas CHIPS y SWIFT.
5. El FBI afirma que actualmente está investigando más de 1000 casos de robo de propiedad intelectual y de secretos comerciales relacionados con China. Según los informes, en la mayoría de estos casos también se alega la participación del Gobierno chino. Si se inician procedimientos formales, el comercio habitual en muchos sectores se verá afectado y la cooperación en materia de I+D con empresas, centros de investigación y universidades chinas se verá reducida o incluso eliminada. Por último, la contratación de ciudadanos de la República Popular China en el sector tecnológico de Estados Unidos se verá afectada o incluso desaparecerá.
6. Huawei sigue figurando en la Lista de Entidades y la venta de tecnología de todo tipo sigue estando prohibida. El compromiso provisional de suavizar las sanciones que el presidente Trump asumió en la cumbre del G-20 no ha dado lugar a ningún cambio. De hecho, las medidas de EE. UU. contra las empresas chinas del sector tecnológico se han ampliado con el reciente anuncio de que el Gobierno estadounidense no puede realizar compras a cinco empresas chinas, entre las que se incluyen Huawei, ZTE y Hikvision. No es improbable que esta prohibición de compra se extienda más allá de los contratos gubernamentales hasta convertirse en una prohibición más general de todas las compras estadounidenses a Huawei y otras empresas tecnológicas chinas. Últimamente también se ha hablado de que Estados Unidos podría prohibir a las empresas tecnológicas chinas que facilitan la vigilancia de los ciudadanos chinos.
Las seis anteriores son las variables más importantes, pero hay muchas más, entre ellas las siguientes:
7. La campaña electoral en Taiwán está en pleno apogeo. En un momento dado, algunos políticos taiwaneses se mostraron favorables a la República Popular China, con el objetivo de ampliar y mejorar las relaciones con el continente. Pero con los recientes acontecimientos en Hong Kong, la prohibición de viajar desde la República Popular China a Taiwán y las amenazas militares abiertas contra Taiwán, ningún político taiwanés con visión de futuro puede adoptar ninguna postura favorable a la República Popular China. Todo esto podría conducir a una escalada de conflictos en el estrecho de Taiwán. El apoyo continuado de Estados Unidos a Taiwán tensará las relaciones con la República Popular China en el ámbito militar.
8. El Congreso de los Estados Unidos sigue proponiendo leyes contra la República Popular China. En el pasado, estas leyes han tenido un carácter simbólico y no se han aprobado. Si la Administración Trump da muestras de debilidad en su postura respecto a la guerra comercial, es posible que se aprueben algunas o todas estas leyes. Esto dejaría la política contra la República Popular China fuera del control del presidente, sin dejar margen para la negociación.
9. La SEC parece decidida a excluir a las empresas chinas de los mercados de valores estadounidenses. Si la SEC no toma medidas, el Congreso ha amenazado con intervenir. Las empresas chinas ven venir lo que se avecina y la mayoría está trasladando sus grandes planes de salida a bolsa a los mercados de Hong Kong. Esta tendencia desvincula aún más a China de Estados Unidos, con repercusiones tanto para Estados Unidos como para China. Véase «China y el mercado bursátil estadounidense: sin salida».
10. Puede que llegue un punto de inflexión en el que los consumidores de EE. UU., la UE y otros lugares se sientan tan preocupados por el trato que China dispensa a sus poblaciones uigur ytibetana(véase esto y esto), o por su actuación contra Hong Kong o Taiwán, o por sus intentos de ejercer control fuera de China. Este tipo de cosas se están filtrando cada vez más últimamente, a medida que la luna de miel se acaba, y cada vez oímos más a nuestros propios clientes (estadounidenses y de otros países) decir que tienen empleados que se niegan a ir a China o a consumidores que se quejan de que sus productos se fabrican en China. Tomemos como ejemplo una empresa como Patagonia, que goza de una reputación excelente por su preocupación por el medio ambiente y las personas, y que incluso llega a autodenominarse «The Activist Company»; ¿cuánto tiempomás podrá mantener su superioridad moral mientras siga fabricando algunos de sus productos en China?
11. Estados Unidos ha calificado a la República Popular China de «manipulador de divisas» por primera vez desde 1994. La República Popular China ha respondido con una continua depreciación del yuan. Si esta tendencia continúa, Estados Unidos podría reaccionar elevando los aranceles por encima del 25 % actual. Este tira y afloja en torno a la cuestión monetaria perturbaría aún más la compra de productos fabricados en la República Popular China.
12. Siguen aumentando los casos de derechos compensatorios y antidumping contra sectores industriales de la República Popular China. Se están imponiendo derechos cada vez más elevados a la industria china. Estas medidas son independientes de la administración. La persistencia de estas medidas en este ámbito supone una amenaza para sectores clave del comercio con la República Popular China. Ningún cambio en la administración tendrá repercusión alguna. Véase «Otra petición más en materia de comercio internacional (AD/CVD) contra China: esta vez se trata de archivadores metálicos».
13. Para evitar el impacto de los aranceles, muchas empresas están abandonando China. Sin embargo, no es improbable que el Gobierno de EE. UU. amplíe los aranceles actuales a otros países, en particular a los del sudeste asiático, que están sufriendo la primera oleada de traslados. Además, a medida que se fabriquen más productos fuera de la República Popular China, es probable que las medidas de derechos compensatorios y antidumping se amplíen para abarcar también a esos otros países. Esto puede significar que habrá opciones limitadas para evitar los aranceles estadounidenses y otros derechos.
14. Existen numerosos factores internos en la República Popular China que podrían tener un impacto considerable. Los factores que tengo en cuenta son: a) la incapacidad de los dirigentes de la República Popular China para adoptar una postura que no sea de desafío, lo que impide cualquier posibilidad de resolver los problemas por la vía diplomática y de mutuo acuerdo; b) la peste porcina africana, que reduce a la mitad el suministro de carne de cerdo en China; c) el gusano africano del maíz, que reduce considerablemente la cosecha de cereales en China; d) la inflación de los precios al consumo, unida a la deflación de los precios al por mayor.
Como se desprende de lo anterior, mi opinión es que las grandes cuestiones geopolíticas y los asuntos políticos internos de Estados Unidos y China son los verdaderos factores impredecibles a la hora de hacer negocios en China o con este país durante la próxima década. Son estas cuestiones las que determinarán el rumbo definitivo de la guerra comercial basada en los aranceles del caso de la Sección 301. Centrarse en los aspectos técnicos y limitados del caso de la Sección 301 corre el riesgo de impedir que las empresas y los analistas vean dónde residen los riesgos reales.
Como llevamos diciendo en China Law Blog ya casi un año, bienvenidos a la «nueva normalidad». Pero no se desanimen. Como dijo el barón Rothschild: «El momento de comprar es cuando hay sangre en las calles».






